Agua y buena alimentación ayudan a aclimatar
Tips para quienes ya planifican su expedición a Aconcagua. La importancia del agua y la alimentación contra el mal de altura.
Por: Redacción Aconcagua Online

Una buena aclimatación mediante un ascenso lento y planificado en campamentos base y de altura es sin dudas la mejor manera de evitar el mal de altura.

La aproximación en Aconcagua insume para llegar a los campos base dos días por la ruta normal y tres por la quebrada de Vacas (ruta de Polacos y Guanacos) y esto constituye una importante ventaja a la hora de reducir las chances de sufrir malestar de altura.

Normalmente nuestro organismo tiene una “memoria a la altura”, es decir que si el andinista alguna vez permaneció en determinada altura tendrá una aclimatación más fácil y veloz. Mientras que quien se inicia en el montañismo de mayor exigencia deberá esperar hasta 3 días para experimentar modificaciones adaptativas que se manifiestan con el aumento del número de glóbulos rojos y plaquetas, o hematocrito. De tal forma, el mayor número de hematíes o glóbulos rojos favorecerá una mayor disponibilidad de energía a presiones bajas. A 7 mil metros la presión puede ser inferior a 300 Mm./Hg. y se enfrenta la llamada “zona de muerte”. Una persona entrenada corre con la ventaja ya que su “zona de muerte” está mil metros más arriba que la de alguien sin entrenamiento adecuado.

Una investigación reciente realizada en Bolivia, Perú y Chile con grupos de andinistas sometidos a grandes alturas en períodos prolongados arrojó interesantes resultados.

Un equipo de andinistas chilenos, que viven a nivel del mar, viajó a Bolivia para escalar el nevado Huayna Potosí (6.100 m) y se comparó su performance con un grupo de montañistas locales de La Paz (3.800 m). Obviamente los bolivianos revelaron una mejor tolerancia a la altura.

En términos generales, la permanencia prolongada en altura permite a los altiplánicos una frecuencia cardíaca en reposo más baja que los de Chile, así como una mayor tolerancia a los cambios fisiológicos por encima de los 5 mil metros.

En cuanto a la alimentación durante la expedición, es claro que disminuye por inapetencia debido al malestar estomacal por lenta digestión de algunos alimentos. Por ello es recomendable no ingerir proteínas pesadas dado que entonces el estómago debe realizar un extraordinario esfuerzo por ejemplo para desdoblar carne.

Es el guía quien deberá sugerir y disponer de una dieta rica en carbohidratos de cadena corta que pesan menos para el organismo, concretamente alimentos con azúcar de digestión rápida como miel, tanto como chocolates y suplementos que proporcionan calorías. Los alimentos calóricos son esenciales para la pérdida por evaporación, convección y conducción.

Es importante considerar que una persona a 4 mil metros de altura consume el doble de agua que en condiciones normales, y se debe calcular que esa cantidad aumenta a razón de un litro por cada 1.000 metros de altura, fundamentalmente por la sequedad de la atmósfera.

Por ello la hidratación, en forma conjunta con una adecuada alimentación, son vitales para lograr una adaptación a la altura más suave y efectiva.

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