Hace 160 años nacía el vencedor del Aconcagua
Homenajeamos al suizo Matthias Zürbriggen, nacido el 15 de mayo de 1856. A los 29 años logró por primera vez la cumbre mayor de América.
Por: Jorge Federico Gómez

Matthias Zürbriggen fue uno de los más grandes escaladores de todos los tiempos, y seguramente el más destacado de su época. Nació un 15 de mayo de 1856 en la ciudad de Saas-Fee, Suiza, hace exactamente 160 años.

Su legado en nuestro Aconcagua es más que trascendente: fue el primer hombre en lograr su cumbre, hito ocurrido el 14 de enero de 1897.

Pero antes y después de su Aconcagua, Matthias Zürbriggen tuvo una ajetreada vida de trotamundos e intrépido ascensionista que lo llevó a conquistar por vez primera muchas cimas alrededor del mundo.

Fue un verdadero precursor del alpinismo en solitario, y ejemplo de ello fueron sus varias ascensiones por la temible pared Este del Monte Rosa, en Italia, lo que le granjeó el mote de “El Diablo” por aquellos tiempos en Europa.

Desde los 13 años trabajó y viajó por Suiza, Francia e Italia. Fue carpintero, cartero, ferroviario y guía de caza en Argelia. Dominaba tanto el alemán como el francés, italiano e indostaní. La montaña fue su desvelo y se convirtió muy joven en un experto escalador en hielo y roca.

Matthias Zürbriggen guió expediciones en rutas y montañas en esos tiempos sólo conocidas por referencias: el Cervino y el  Jazzi en Italia, el Stecknadelhorn en Suiza, el Baltoro en el Karakorum y en esa misma expedición el Pioneer Peak y el Cristal Peak, todos por primera vez.

En 1894 el británico Edward Fitz Gerald lo contrató como guía en Nueva Zelanda, donde ascendieron los montes Sealy, Tasman, Silberhorn y Haidinger, y tras dos tentativas el Sefton. En solitario logró una arista que lleva su nombre en el Cook.

El propio Fitz Gerald lo trajo a Sudamérica donde coronó el Aconcagua en solitario ese 14 de enero de 1897. Una particularidad que lo pinta de cuerpo entero: en esa misma expedición, y junto a Stuart Vines, logra también la primera cumbre del Tupungato el 12 de abril de ese año.

Su carrera continúa por los Karakorum, por Nueva Zelanda, pero sus últimos años son complejos ya que su acercamiento al alcohol lo llevan a la debacle: se distanció de su hijo, abandonó a su mujer, despilfarró su fortuna. La última década vivió como vagabundo en su país natal, hasta que el 21 de junio de 1917 fue hallado ahorcado en la ciudad de Ginebra.

Triste final para un hombre que vivió el montañismo con una dedicación y pasión que lo llevaron a lograr grandes hazañas, como la de nuestro Aconcagua.

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