El Plata, el hermano menor
Su ascenso es inmejorable aclimatación y preparación para abordar la mayor cumbre de América, el Aconcagua.
Por: Jorge Federico Gómez

Curiosa vida la del emblemático Plata. Durante décadas considerado, en jerga andinista, un espléndido Seis Mil, el hermoso cerro líder del Cordón homónimo fue disminuyendo su altitud conforme fue mejorando la tecnología de medición.

En sus mejores épocas supo medir ¡6.350 metros! Con el paso de los años pasó a tener 6.300; 6.150; 6.100; 6.050; 6.000… hasta llegar a los 5.968 metros que hoy con bastante precisión ostenta. Y si bien son apenas 32 los metros que lo excluyen de la lista de privilegio de los Seis Miles mendocinos, en el corazón y el imaginario de montañeses, andinistas y caminantes el Plata es una institución, una verdadera leyenda.

El Plata es fotogénico como pocos y divisable desde buena parte de la geografía de la provincia: desde la Precordillera, desde el centro de la ciudad, desde las villas turísticas de El Challao, Cacheuta y Potrerillos, desde el valle de Uco, el inmenso Plata ofrece su cara Este que es sinónimo de Mendoza.

Pero además constituye una inmejorable posibilidad de aclimatación y preparación previa para abordar la cumbre mayor de América, el Aconcagua. Y así ocurre en la mayoría de las expediciones programadas y planificadas con profesionalismo y conciencia, que incluyen en el proceso de aclimatación el ascenso a este casi Seis Mil en la semana previa a la expedición mayor.

Como para todas las cumbres del Cordón del Plata la aproximación y el acceso desde Vallecitos es cómodo, con servicios de toda índole y bastante cercano a la ciudad de Mendoza, en auto a una hora aproximadamente.

Por lo general la expedición al Plata se planifica con pernocte en alguno de los refugios de la zona. Allí se puede incluso contratar guía de montaña, porteadores y porteo con mulas hacia alguno de los 4 campamentos en la ruta normal o Norte de su ascenso: Veguitas, Piedra Grande, El Salto y la Hoyada. Como siempre el tiempo que demanda la expedición dependerá de la buena aclimatación y preparación física de los integrantes del equipo, pero entre 4 y 7 días es totalmente posible.

Un periplo clásico parte desde el centro de Ski de Vallecitos (2.950 m), no muy lejos de allí se arriba al primer campamento Veguitas (3.250 m) y más arriba aparece Piedra Grande (3.650 m). El primer objetivo importante es el campamento de El Salto (4.200 m), al que antecede una trabajosa subida en una parte denominada El Infiernillo, justamente.

Mucha gente decide pernoctar y permanecer toda una jornada en El Salto para completar la aclimatación y esperar el mejor momento para atacar la cima, aunque no siempre la provisión de agua es accesible al igual que en Piedra Grande. Otros en cambio prefieren el siguiente campamento, la Hoyada (4.650 m), con un poco más de altura, quizás menos comodidades pero a muy buen reparo del viento.

Desde este último campamento el siguiente hito es el denominado Segundo Col (5.210 m), tarea que puede demandar de 3 a 4 horas. Ya con la cumbre a la vista comienza el tramo más dificultoso no sólo por la altura sino por los frecuentes y poderosos vientos que dificultan y enlentecen el andar, ya sobre el filo cumbrero.

Finalmente a 5.968 metros aparece la ansiada cumbre, y el espectáculo no puede ser más generoso: hacia el Oeste y el Sur los enormes Aconcagua (6.962 m) y Tupungato (6.550m); hacia el Este, allá al fondo, la ciudad de Mendoza pequeña y distante; al lado los imponente cerros Vallecitos (5.460 m) y Rincón (5.250 m).

Con la mitad del objetivo cumplido (la segunda mitad es regresar en buenas condiciones) comienza el descenso hacia El Salto ya por la tarde, para allí dormir, reponer fuerzas y al día siguiente, en no más de 5 o 6 horas, el arribo al centro de Ski de Vallecitos.

(Foto principal: Violeta Leyes. Fotos interiores: Humberto Camara Jr.)

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