Cuenta regresiva Aconcagua: El Desafío
Identificar y fijar el objetivo. Imaginarlo. Elegir el desafío acorde a nuestra preferencia: ascender una gran montaña.
Por: Redacción Aconcagua Online

Un hombre avanza dispuesto a alcanzar sus sueños. Está decidido a enfrentar las dificultades de su camino. Sabe que allí se encontrará con los más variados estados de su ser e intentará ser capaz de llegar a su meta sorteando los obstáculos de su interior y exterior. Se trata de un hombre que ha asumido su propio desafío.

Identificar y fijar objetivos

Se trata de reconocer la razón íntima personal para hacer lo que eliges hacer, en este caso descubrir que quieres intentar alcanzar la cima del Aconcagua.

Para identificar los objetivos debes seleccionar aquello que quieres lograr intensamente y que provoque en ti un alto impacto volitivo. Posteriormente tendrás que hacer un análisis de tu verdadera condición actual y de la condición requerida por el objetivo que deseas lograr. De esta manera podrás determinar los pasos necesarios y progresivos que te conduzcan a su consecución. Estos pasos serán los objetivos parciales (a corto plazo) que mantendrán tu motivación vigente hasta el final de este proceso. Cada uno de estos objetivos parciales deberá tener una alta probabilidad de logro.

El paso final al fijar un objetivo es la creación de imágenes mentales (visualizar el objetivo). La fijación de un objetivo que incorpora imágenes proporciona a la voluntad una configuración y dirección definitivas.

La imagen mental creada debe estar claramente enfocada, ser completa y con intensidad real y tener en cuenta el cambio o progreso que se desea lograr.

Elegir un desafío

En esencia, todos tenemos la posibilidad de elegir entre un número infinito de posibilidades. Algunas elecciones se hacen conscientemente. Otras forman parte de los condicionamientos, la mecanicidad; por lo tanto son poco conscientes. Lo cierto es que todos los días estamos eligiendo, no hay alternativa al respecto y de esa manera estamos construyendo, con mayor  menor grado de conciencia, nuestra realidad.

Podría decirse que no hay algo tan personal y que al mismo tiempo nos proporcione tanta individualidad como el poder elegir. Ése es el otro de nuestros misterios individuales. Lo cierto es que hay preferencias y mientras más coherencia exista entre nuestras elecciones y nuestras preferencias, más armónico se torna el camino, disfrutable; y la motivación por la experiencia, mucho más elevada.

Existe un tipo de ser que se identifica con su cuerpo en movimiento, con un planeta de paisajes naturales y con cierto riesgo que supone vivir una aventura.

Estas son algunas de las preferencias  que caracterizan a las personas que suelen elegir el desafío de ascender una gran montaña.

Fuente: Aconcagua: La cima de América. Mauricio Fernández. Ediciones Summit

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