Una joven mexicana cumplió en Aconcagua el sueño de su abuelo
La cumbre del Aconcagua fue escenario de reencuentro de tres generaciones de una familia de México amantes de las montañas.
Por: Redacción Aconcagua Online

Una bella historia familiar vivió una joven mexicana al hacer cumbre en Aconcagua en este mes de enero. Se llama Mariana Torres y es una experta escaladora de 26 años residente en Morelia, México.

La historia comienza allá por 1978 cuando su abuelo y su papá -los dos llamados Luis-, viajaron juntos para conquistar la cumbre del Aconcagua. No lo lograron porque un integrante de aquella expedición sufrió edema pulmonar y todos debieron bajar sin cumplir el objetivo.

Don Luis Torres Serranía murió a los pocos meses, sin haber cumplido su sueño. Luis Enrique, el papá de Mariana, en 1999 regresó a Mendoza para cumplir con el designio de cumbre que había dejado incompleto con su padre dos décadas atrás y depositar en la altura una placa para homenajear a su papá. Por entonces Mariana tenía 9 años.

Cuando la pequeña Mariana vio las fotos de cumbre de su papá conmemorando a su abuelo, su vida cambió para siempre. “Fue entonces cuando quise hacerlo, ir en nombre de mi abuelo, a quien no conocí”, recuerda ella en un artículo publicado en el periódico mexicano El Sol de Cuernavaca.

Mariana cumplió su sueño junto a su gran amiga Myriam Ojeda. Lo hicieron las dos solas, sin contratar servicios ni guías, por el circuito que tiene como campo base Plaza Argentina denominado 360°, a través de la ruta del Falso Polaco.

Mariana y su amiga llegaron al punto más alto de América el 6 de enero a las 17 horas. Al mismo sitio donde su padre hace 17 años depositaba una placa en conmemoración de su abuelo Luis, quien en 1978 estuvo tan cerca de cumplir el sueño junto a su hijo: “Lo primero que hice fue llegar y arrodillarme frente a la cruz, a la cual sólo había observado en fotos, así que no podía creer que la estuviera viendo con mis propios ojos”, recuerda hoy la joven mexicana.

Mariana tiene mucha experiencia en andinismo, pero un obstáculo siempre se interpone en sus desafíos: el asma. Es un importante riesgo para este deporte que Mariana mantiene a raya con su inseparable inhalador. A 400 metros de la cumbre ella sufrió espasmos que a punto estuvieron de imposibilitarle el logro. “Me quería sentar en una piedra y no subir más, esperar a que mi compañera bajara y me viera, para saber si seguía viva. Fue muy difícil, pero lo controlé; respiré profundo y recordé a toda la gente que me apoyó, hasta que poco a poco fui subiendo de nuevo”.

Mariana Torres Olvera y Myriam Ojeda se convirtieron además en las primeras mujeres morelenses en conquistar la cumbre del Aconcagua. Y ya planean intensificar su entrenamiento para escalar próximamente nada menos que el Everest (8.848 m).

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