Aconcagua por la 360° con mi papá!!!
Compartimos el relato de una linda expedición. Todas las experiencias suman.
Por: Bárbara Glass

Empezamos la expedición el 4 de febrero en Mendoza. Nos reunimos con los guías Turco, Roger y Carlos y nos conocimos con el resto de los expedicionarios. Hablamos de lo que se venía y acordamos horario para mostrarles el equipo que habíamos llevado. Al día siguiente salimos rumbo a Penitentes!!! Una noche ahí, ya en contacto con gente que venía bajando de Aconcagua o que estaba igual que nosotros, ansiosos por empezar a caminar.

El 6 de febrero ¡se acabó lo que se daba! ¡a caminar! Hicimos una expedición en la que le das una vuelta de 360° a la montaña, "Polish Glaciar Traverse Route". Entramos por Punta de Vacas y salimos por Horcones.

Los días de aproximación te deleitás con un paisaje hermoso y caminatas muy lindas en las que podés charlar y compartir historias con tus compañeros. Tres guías argentinos, tres holandeses y una holandesa, una israelí, un francés, un vasco, una rusa, un alemán, mi papá (Guillermo Glass) y yo. Un verdadero grupo multicultural.

Pasamos por dos campamentos, Pampa de Leñas y Casa de Piedra, antes de llegar al campo base.

¡El 8 de febrero llegamos a Plaza Argentina, campamento base! ¡Bellísimo! Armamos nuestras carpas y nos quedamos disfrutando del paisaje y, sobre todo, ¡de la picadita que nos estaba esperando!

Tuvimos un día de descanso en el que cada uno aprovechó su tiempo libre como quería. Cartas, mate, libros, etc. Con mi papá les enseñamos a algunos de la expedición a jugar al truco. Gregory, el francés, terminó hecho un completo experto en el tema!

En el día libre se preparan los snacks, desayunos y merienda para los campamentos de altura.

10.02.17. Porteo de comida a Campo 1. Salimos de Plaza Argentina rumbo al Campo 1 para llevar la comida para los próximos días en altura. Se la deja arriba y se vuelve a bajar al campamento base. A mí algo me había hecho mal y estaba intoxicada desde el día anterior así que abandoné el porteo a mitad de camino. Se repartieron mis cosas entre los guías y mi papá y un guía bajó conmigo a Plaza Argentina mientras el resto seguía adelante con el porteo que fue exitoso.

Al día siguiente, día de descanso! Iujuuu! yo ya estaba mejor y con muchas energías para seguir adelante.

12.02.17. NOS VAMOS A CAMPO 1! Lo bueno de los porteos es que te sirven para conocer el camino que tenés que hacer así que la segunda vez que vas por ahí sabes más o menos cuánto te falta para llegar, cómo se viene el terreno, dónde vamos a parar a comer, etc. Llegamos a Campo 1, armamos la carpa, las bolsas de dormir y a hidratar con mates, té, café y sopa hasta la cena.

Al día siguiente, porteo a Campo 2 y volvimos al Campo 1.

14.02.17. NOS VAMOS A CAMPO 2! Y cada vez empezamos a dormir más alto. Cuando llegas a un campamento nuevo, después de tantas horas de caminata y cansancio, la altura se siente un poco más. A veces un poco de dolor de cabeza, a veces te despertás un poco hinchado. A hacerle caso a los guías cuando te dicen: "tienen que hidratar todo todo todo el tiempo". Llegamos y tenemos una vista hermosa.

Al día siguiente teníamos descanso así que aprovechamos para dormir, jugar a las cartas, sacar fotos y a hacer práctica con grampones. Me vino buenísimo porque nunca había usado y el día de cumbre usaríamos grampones sí o sí.

Con el paso de las horas el clima empieza a desmejorar y nos enteramos de que al día siguiente no íbamos a poder subir a Cólera, teníamos que usar uno de los días extras en Campo 2 para esperar que pase el mal clima.

Y así fue. Día extra en Campo 2. Viento, nieve, viento, nieve, viento, nieve. Y cuándo crees que no podes batir más records de partidas de cartas (¡menos mal que cargamos las cartas!) nos avisa el Turco que íbamos a pasar otro día extra en Campo 2 porque las condiciones climáticas no mejoraban. Ya no nos quedarían días extras. Si el clima seguía malo no íbamos a tener posibilidad de intentar cumbre.

18.02.17. El clima mejoró y nos movemos para Cólera! el último campamento en altura antes de cumbre.

La altura se siente cada vez más y uno actúa un poco más lento (no te das tanta cuenta hasta ahora que veo los videos y parecemos astronautas de lo despacito que nos movemos).

Llegamos al campamento, armamos la carpa y a tratar de descansar lo más que se pueda que quedan pocas horas antes de salir a cumbre.

19.02.17. ¡¡¡LLEGÓ EL GRAN DÍA!!! A las 3AM nos despertamos, desayunamos algo calentito para entrar un poco en calor, nos pusimos absolutamente todo el abrigo que teníamos y a las 5AM estábamos todos listos para arrancar a caminar.

Caminamos bajo las estrellas completamente de noche por un par de horas hasta que empezó a salir el sol. Hay que mover los dedos de las manos y pies una y otra vez así no se enfrían tanto (más fríos igual creo que no los podía tener). Empieza a amanecer y el cielo se pone naranja. Increíble... Un paisaje para guardar en la retina.

Éramos muchas expediciones que intentábamos cumbre el mismo día así que éramos muchos grupitos de gente copando la montaña con un mismo objetivo en mente.

Primera parada: Refugio Independencia. Nos ponemos los grampones, comemos algo y seguimos caminando. Ya salió el sol y el cuerpo empieza a entrar en calor (¡¡¡menos mal!!!).

Segunda parada: La Cueva. Una parada más larga, almorzamos, hidratamos bien y seguimos viaje. Nos queda solo el último tramo, 300 metros para llegar a la cumbre.

Para ese entonces ya 3 de nuestros compañeros de expedición no seguían con nosotros. Gregory (Francia) bajó en Campo 2 a Plaza de Mulas porque no se estaba sintiendo bien. Jeannette (Holanda) decidió quedarse en el campamento el día de cumbre y Niels (Holanda) se quedó en La Cueva porque no tenía energías para seguir.

Los 8 que quedamos y los 3 guías seguimos para arriba. 300 metros que no terminan más. Dos pasos y hay que descansar y así.

Uno de los chicos dijo que la sensación es parecida a intentar subir una escalera con la nariz tapada y respirando por un sorbete. Y sí, nunca intenté hacer lo de la escalera pero se me hace que es bastante similar. Hay que ir muuuuy despacito y a tu ritmo. Respirando profundo y tranquilo.

Estás ahí, casi casi que llegás. Escuchás los gritos de felicidad de las personas que acaban de llegar a cumbre y vos no llegás. La cumbre está ahí, cada vez más cerca. La ves, estas re cerquita pero no llegás. ¡¡¡Cómo cuestan esos últimos metros!!!

Y al final, despacito, inhalando y exhalando y con mucha paciencia, a las 15 horas… ¡¡LLEGAMOS!!!!!!!!!

¡HERMOSO, INCREÍBLE, INMENSO, DESLUMBRANTE, EMOCIONANTE! Todo lo lindo que uno se pueda imaginar se hace real en ese momento. Mucha emoción en el ambiente, satisfacción, felicidad, un logro cumplido.

Estar ahí con mi papá, que subió por primera vez con mi padrino cuando tenían 16 años, y ahora estábamos juntos…

Ver a tus compañeros de expedición que cruzaron el globo terráqueo para poder estar ahí super emocionados.

INDESCRIPTIBLE lo que se siente cuando llegas a cumbre. Hermoso, hermoso, hermoso!!!!

El día no podía estar más lindo. No había nubes ni viento. Después de la tormenta que nos dejó varados en Campo 2 parecía imposible tener un día tan alucinante como el que nos tocó para hacer cumbre y, sin embargo, ahí estábamos disfrutando de la cumbre más alta de América con un día soñado.

Aprovechamos para sacar fotos, abrazarnos, felicitarnos y, por sobre todo, disfrutar del momento y empezamos a bajar. Lamentablemente uno no se puede quedar ahí todo el día.

Y ahí, cuando empezás a bajar, es cuando resuenan las palabras de los guías y de mi papá: "Hacer cumbre es solo el 50% de la expedición, el otro 50% es la bajada".

Empezás a bajar y primero no podés creer todo lo que subiste y después pensás: "Necesito llegar al campamento y acostarme". Estás muy cansado y las piernas te empiezan a pasar factura, pero la realidad es que es tanta la satisfacción que uno carga que mucho no te importa, sabés que es un esfuerzo más, que ya llegás, que no falta nada, QUE HICISTE CUMBRE!!!!

Y así es, llegamos al campamento, nos tiramos arriba de las bolsas de dormir y estás muy cansado pero a la vez no. Estás emocionado y tan feliz que no te podés dormir y querés seguir jugando a las cartas y charlando.

Hasta que te dormís y al otro día te das cuenta de que estuviste en lo más alto de América, que te quedan pocos días en la montaña, que va a haber que volver a la rutina y empezás a pensar en que ya estaría bueno darse una ducha calentita y dormir en una cama ¿no?

Al día siguiente después de cumbre empezamos a bajar a Plaza de Mulas. Una bajada que se hizo larga. Estábamos todos muy cansados y ya con ganas de llegar. Sabíamos que nos esperaba comida rica así que más ansías aún.

Las piernas te empiezan a fallar, te tiemblan mucho y ¡menos mal que tengo los bastones para apoyarme! ¡Mis queridas piernas! ¡Todo lo que se la bancaron! ya estaban dando lo último y todavía nos faltaba un tramo al día siguiente.

En Plaza de mulas nos estaban esperando con hamburguesas y Coca Cola. Casi lloro de la emoción. Durante el almuerzo nadie habló. Parece que había hambre.

Pasamos el día ahí, pasándonos nuestros contactos, contando cómo nos fue, agradeciendo a los guías por todo lo que estaban haciendo por nosotros, felicitándonos mutuamente, agradeciendo por el grupo que nos tocó y brindando por todo lo logrado!! Por una expedición hermosa, por cada segundo disfrutado, por las amistades que hicimos y toda la gente que logramos conocer y, por sobre todo, por haber cumplido el sueño de muchos: ¡HACER CUMBRE EN EL ACONCAGUA!

Al día siguiente partimos de Plaza de Mulas a Horcones disfrutando el paisaje y con muchas ganas de llegar. Ya todos pensábamos en la súper ducha que nos daríamos al llegar al hotel.

Llegamos, felices y cansados y partimos para Uspallata donde tendríamos la última cena todos juntos  y de ahí seguimos viaje para Mendoza.

GRACIAS a los guías y a todos los expertos que nos acompañaron tanto en el cerro como desde Mendoza, atentos para que no nos pase ni falte nada y para que todo salga lo mejor posible. Gracias a mi padrino Tincho y a Vale por darnos la oportunidad de vivir esta experiencia hermosa. Gracias a mi papá por llevarme, por tenerme paciencia, por peinarme, por atarme las botas, por ponerme los guantes, por cerrarme la campera, por derretirme agua para que tome té o tenga una bolsa de agua caliente para meter adentro de la carpa (entre otras cosas). Gracias a los compañeros de expedición que sin ellos no hubiera sido tan divertido y gracias a todos los que estuvieron mandándonos fuerzas a la distancia.

Una experiencia que nunca me voy a olvidar.

¡¡¡LA FLAQUITA PUDO!!! (la cerveza hace bien)

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