Nevadas tempranas en Aconcagua: buen indicio
Promedia mayo y ya el Parque luce con el inconfundible manto blanco. Por ahora las nevadas son pequeñas, pero hay expectativa.
Por: Jorge Federico Gómez

Una serie de pequeñas pero continuas nevadas comienza a cernirse sobre la alta montaña mendocina cubriendo tempranamente de blanco las grandes cumbres de la cordillera frontal y la del límite.

Así, promediando recién el mes de marzo el paisaje en el Parque Aconcagua y las villas cordilleranas es de un blanco absoluto producto de tres o cuatro frentes continuados que comenzaron el pasado miércoles 10 de mayo y que en apariencia prometen tener una continuidad adentrándose en el otoño.

La acumulación hasta el momento, dependiendo de la altura claro, es de unos 50 a 60 centímetros en promedio, y las bajas temperaturas reinantes y las que se avecinan posibilitarán que esa nieve precipitada se asiente y permanezca como base para futuras y más grandes nevadas que se esperan.

Es claro que estas nevadas tempranas no garantizan científicamente que estemos en puertas de un invierno “nevador”. Pero lo que sí despiertan las primeras nevadas es la alegría por la belleza del paisaje y la esperanza de que los copos sigan bendiciendo las laderas y cimas durante la temporada invernal.

Los efectos de un buen invierno en el siguiente verano son por demás beneficiosos. En primer lugar, y estrictamente en el ámbito del Parque Provincial Aconcagua, mucha nieve significará para época estival que las lagunas tendrán su capacidad de agua colmada con el consiguiente beneficio para la flora y fauna que depende de esos espejos para su desarrollo.

Con respecto a las actividades deportivas de la temporada, si bien las copiosas nevadas implicarán buena cantidad de nieve para derretir en los campamentos de altura para las expediciones, también pueden conllevar dificultades y retrasos en la instalación de los campamentos base, como ya pasó en la última temporada de trekkings y ascensos.

De todos modos, existe el proyecto desde la órbita estatal de recuperar la infraestructura ociosa del viejo hotel de Plaza Mulas para que funcionen allí en primera instancia los servicios de guardaparques y médicos del principal campo base de Aconcagua, y en una segunda etapa de darle un uso comercial a parte de la edificación.

Eso, de concretarse, sería una muy buena noticia no solamente por el uso de ese edificio, sino por la mayor comodidad y practicidad para llevar adelante las tareas de servicios, y fundamentalmente porque se libera el glaciar del tránsito y presencia constante de gente sobre el mismo, como actualmente ocurre con la localización del campamento base de Plaza de Mulas.

(Foto principal: Horacio Cunietti. Foto interior: Pablo Goldengruss)

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