Bolsa de dormir y mochila para Aconcagua
Resulta fundamental para el éxito de la expedición la buena elección para garantizar el buen descanso y el cómodo transporte de equipo.
Por: Redacción Aconcagua Online

Contar con una bolsa de dormir que brinde garantía de aislamiento es crucial en la expedición a Aconcagua. Es que las noches suelen ser bastante frías y la falta de sueño a causa del frío mermará notablemente nuestras energías.

Lo mínimo recomendable es 1 kg de duvet, aunque un modelo con 1,2 o 1,3 kg de duvet nos brindará mayor garantía de protección. Es importante que la bolsa se encuentre en buen estado y que la pluma sea verdadero duvet. Los rellenos sintéticos no son los más recomendables en Aconcagua, ya que para un mismo nivel de aislamiento deberemos recurrir a un modelo más pesado y voluminoso.

En cuanto al diseño, es interesante contar con un modelo de cierre lateral que permitirá cierta regulación térmica. Y en relación con la tela exterior, existen en la actualidad unas muy recomendables que repelen la humedad y evitan que la pluma absorba la humedad proveniente de la escarcha que se forma en el techo de la tienda de noche por la condensación del vapor de la respiración y que posteriormente precipita con la salida del sol y humedece la bolsa.

Resulta práctico tener una botella plástica resistente al agua caliente para llenarla por la noche e introducirla en el interior de la bolsa para que nos brinde calor, además de ser útil para secar medias, plantillas y botines interiores de las botas dobles.

Para contrarrestar la pérdida de calor que sufre el cuerpo en el reposo nocturno, se debe procurar un correcto aislamiento del suelo mediante como mínimo dos colchonetas aislantes. Lo ideal es combinar una de celda cerrada con un colchón de aire, que además de aislamiento proporciona mayor confort.

En tanto, las mochilas en Aconcagua son de estilo expedición de 80/90 litros. Es la única medida que brindará espacio necesario para el transporte de todos los elementos necesarios. Disponer de una mochila más pequeña con la idea de que así cargaremos menos suele ser un error ya que lo único que eso implica es tener que llevar elementos colgados en el exterior con la consiguiente pérdida de balance.

Una mochila grande, de buen diseño, cómodo espaldar, amplia posibilidad de ajuste y tapa desmontable será una decisión que se apreciará en cada avance en los campamentos de altura.

Fuente: Aconcagua, la cima de América. Mauricio Fernández. Ediciones Summit. Octubre 2008.

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