La importancia del corredor trasandino
El paso que se utilizaba hace 400 años como vía de comunicación económica, política, cultural y estratégica sigue teniendo gran importancia.
Por: Mario González

No es necesario hacer demasiada historia del paso que se utilizaba hace más de 400 años como vía de comunicación económica, política, cultural, estratégica y que continúa teniendo una significancia primordial para todo ello, habiendo crecido no solo lo enunciado precedentemente sino también el comercio y el turismo en forma exponencial.

Sin embargo, la infraestructura vial del Corredor Bioceánico no ha tenido el crecimiento proporcional a la demanda existente, produciéndose situaciones que por ser resueltas transitoriamente (“provisorias para siempre”) al mejor estilo argentino cortoplacista, nos encuentra con la ruta internacional más importante del país que nos vincula con Chile y el mundo en un absoluto colapso.

No solo desde el aspecto del tránsito y la seguridad vial, sino también en los obsoletos sistemas de control, en las coordinaciones desacertadas, en la escasez de personal de todos los organismos intervinientes y un largo etcétera que ameritaría otra columna.

Esta situación no resulta beneficiosa para nadie (al menos eso creo), pero a mi criterio es posible analizar un nuevo paradigma que permita repensar en profundidad la solución a esta realidad que termina siendo un flagelo para transportes de carga, empresas de buses, vehículos turísticos y para la actividad toda.

Aplicar acciones mínimas podría resolver rápidamente algunas cuestiones como por ejemplo que el Paso Internacional se mantenga abierto las 24 horas los 365 días del año, excepto que las condiciones de seguridad no lo permitan. Mejor ejemplo de la posibilidad que este invierno benigno nos ha dado no es necesario mencionar. Como tampoco es necesario recordar que en pleno verano de 2011, 2014 y 2015 nos vimos con el paso cortado durante días y hasta semanas por aludes y deslaves de las laderas cercanas a Uspallata. Con lo cual un horario de verano y otro de invierno es un marcado sinsentido.

Aplicar como alternativa que la transitabilidad Uspallata-Villavicencio-Mendoza esté en condiciones más allá que sea de jurisdicción provincial sería también un paso de alivio no muy difícil de resolver. Excepto para la carga pesada.

Pensar inicialmente en atacar con “dobles vías” o “by pass” los tramos críticos que producen los sistemáticos cortes como curva de Guido, Arroyo del Tigre, Túnel 3, Tabolango, Quebrada Seca, Cortaderas, Aº El Taure, curva del Tiempo, etc. (que los técnicos seguramente conocen mejor que yo que tan solo transito desde hace 20 años la alta montaña), tampoco resulta una obra millonaria que requiera de licitaciones internacionales rebuscadas que solo demoran su ejecución. Sin ir más lejos la alcantarilla y el puente bailey “provisorio” sobre arroyo del Tigre ¡¡lleva más de dos años!!

Con la contratación de una consultora internacional por parte del EMETUR, para desarrollar el turismo en la alta montaña y posicionarla a niveles de “la Andorra mendocina” esperemos que se contemplen las estratégicas situaciones, con el trabajo interdisciplinario no solo desde las áreas específicas del turismo sino en conjunto con los actores claves en este desarrollo, principalmente Vialidad Nacional y Provincial.

Los pobladores y comerciantes de la montaña -como desde siempre-, seguimos dispuestos a aportar experiencia y conocimientos mas allá de lo político partidario que siempre vapulean a las que deberían considerarse serias Políticas de Estado.

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