Kirstie Ennis, la ex US Marine con prótesis en su pierna, coronó Aconcagua
La impresionante deportista encara el desafío Seven Summits. Perdió su pierna tras sufrir un accidente de helicóptero en Afganistán.
Por: Redacción Aconcagua Online

Kirstie Ennis sumó en los 6.962 metros de la cumbre de Aconcagua este 1 de febrero un nuevo capítulo de su increíble historia de vida, de hazañas y milagros.

Desde muy pequeña se destacó en deportes y actividad física. Con tan solo 17 años debió pedir permiso a sus padres para enrolarse en la US Army, su sueño de siempre y donde pensaba pasar 20 años en servicio.

Pocos años más tarde, en 2012, siendo Sargenta artillera de los Marine Corps, la destinan a una misión en Afganistán.

Un fatídico 23 de junio de ese año, el helicóptero CH-53D que la transportaba se estrelló en la provincia Helmand. Kirstie sufrió lesiones traumáticas en el cerebro, médula espinal y rostro, graves daños en sus hombros y en su pierna izquierda. Pasaron 3 años y 38 cirugías, su rostro fue literalmente reconstituido. Pero los médicos debieron amputarle la pierna por debajo de la rodilla en noviembre de 2015. Y un mes después, una infección obligó a una segunda amputación, por encima de la rodilla.

Lejos de darse por vencida ante tamaña desgracia, se aferró a los deportes para su recuperación. Provista de una pierna robótica hidráulica, compitió en remo, natación, ciclismo, fue parte de los Juegos Invictus e integró el equipo de snowboard paralímpico en los Juegos Paralímpicos de Invierno en Pyeongchang.

Comenzó a ganar fama cuando en 2015 hizo la caminata de 1.000 millas a través de Gran Bretaña a beneficio de “Walking With the Wounded”.

Un día su ambición y apego a la vida la llevó en marzo de 2017 a la cima del monte Kilimanjaro. Fue la primera mujer con amputación por encima de la rodilla en hacer cumbre en esa montaña. Y allí pergeñó su meta final: llegar a la cima de cada una de las Seven Summits.

Vino entonces en julio de ese mismo año la Pirámide Carstensz (4.880 m, Indonesia), la montaña más alta de Oceanía. Y en 2018 hizo su primer intento al Denali (Alsaka) la cumbre mayor de Norteamérica.

Este año cumplió su sueño en Aconcagua -junto a su acompañante David Rendon- y es la segunda mujer amputada en lograrlo, después que en la Navidad de 2015 la india Anumira Sinha coronara también en el marco de su desafío Seven Summits.

Y piensa que este mismo 2019 podría intentar nada menos que Everest.

“Aconcagua no fue una broma. -comunicó Kirstie en sus redes sociales- Después de nuestras largas caminatas y movimientos, y finalmente nuestra performance de 13 horas a la cumbre y 6 de descenso, esta subida fue cualquier cosa menos fácil”.

Al salir del Parque por Horcones, Kirstie fue recibida y saludada por la Guardaparques Nancy Roldán, quien también con prótesis en una de sus piernas recorre el Aconcagua diariamente por su trabajo. Se fundieron en un emocionado abrazo de reconocimiento mutuo.

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