Las reglas no escritas
El andinismo es un deporte sin reglas escritas; sin embargo existen
Por: Redacción Aconcagua Online

Cuando un andinista decide intentar  una ascensión con un compañero o formando parte de un grupo, debe estar plenamente consciente de que asume responsabilidades con ellos; por lo tanto, todos deben estar dispuestos a colaborar y a prescindir de alcanzar la cumbre, si fuera necesario, por salvaguardar la integridad de alguno de sus miembros.

"Lo más importante al participar en una expedición en montaña es que todos sus miembros regresen en buenas condiciones"

La asistencia de una patrulla de rescate o el pedido de auxilio a otros grupos es el indicador de que no fuimos autosuficientemente seguros en la montaña. Este es el mayor de los desafíos y para lograrlo se necesita, ante todo, ser precavidos; esa capacidad de estar atento a las situaciones de riesgo y anticiparse a ellas, tomando las decisiones correctas en función de evitar un accidente.

"El éxito de un grupo no debe medirse sólo en términos de alcanzar la cumbre, sino también por su capacidad de desenvolverse autosuficientemente seguro a lo largo de la expedición".

Dentro de nuestras responsabilidades individuales, debemos ser capaces de medir nuestra reserva de energía. No ir más allá de las posibilidades de retorno. Es un límite difícil de percibir, especialmente cuando la cumbre está cerca y la tentación de dejar las últimas energías por alcanzarla es grande. Si uno no es capaz de regresar de la cumbre por sus propios medios, no se puede decir que estuvo a la altura del objetivo. Uno puede sufrir un accidente y necesitar ayuda, pero muchas veces el ser obstinado y seguir ascendiendo en malas condiciones físicas, excesivamente cansados, muy tarde para ir a la cumbre o con un clima adverso son causas de serios problemas en el Aconcagua.

 

Fuente: Aconcagua, La Cima de América. Mauricio Fernández

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